La Lesión Medular y Sus Causas

Sección de la médula espinal

La médula espinal es un cordón nervioso que protegido por la columna vertebral, se extiende desde la base del cerebro hasta la región lumbar. A lo largo de ella salen los nervios raquídeos, que, según la zona de donde emergen, se denominan cervicales, torácicos, lumbares y sacros.
La médula espinal forma parte del Sistema Nervioso Cervical y constituye la vía principal por la que el cerebro recibe información del resto del organismo y envía las órdenes que regulan los movimientos.
Su interrupción produce la parálisis de la movilidad voluntaria y la ausencia de sensibilidad por debajo de la zona afectada, la falta de control sobre los esfínteres de la micción y de la evacuación intestinal y provoca, además, trastornos en el campo de la sexualidad y la fertilidad, alteraciones el Sistema Nervioso Vegetativo y riesgos de otras complicaciones (úlceras por decúbito, espasticidad, procesos renales...).
La lesión puede estar causada por un traumatismo (accidente de tráfico, laboral, deportivo, fortuito...), una enfermedad (tumoral, infecciosa, vascular...) o ser de origen congénito (espina bífida). Según sea la lesión completa o parcial, y en función de a que nivel se produzca, las consecuencias serán más o menos graves.
A nivel cervical, la interrupción de las vías nerviosas da lugar a una TETRAPLEJÍA, que es la pérdida o disminución de la sensibilidad y/o movilidad voluntaria de las extremidades superiores e inferiores y de todo el tronco.
A nivel torácico y lumbar da lugar a una PARAPLEJÍA, que se manifiesta por falta de sensibilidad y/o parálisis total o parcial de las extremidades inferiores y de la parte del tronco sublesional.
A nivel del Cono Medular y de la cola de caballo, la afectación de la sensibilidad y la movilidad voluntaria son menores, consiguiéndose una deambulación con la ayuda de bastones; la perdida de control sobre los esfínteres es la secuela más notable.

Hoy por hoy, las consecuencias de una lesión medular son irreversibles porque la medula espinal no se regenera y tanto su complejidad como su estructura hacen imposible la reparación quirúrgica con las técnicas actuales. Sin embargo, se sigue investigando en todo el mundo para conseguir la curación en el futuro. Actualmente, se hacen importantes esfuerzos para prevenirla, y van surgiendo nuevos procedimientos quirúrgicos y tecnológicos que contribuyen a mejorar el pronóstico y la calidad de vida de las personas afectadas.

La mayoría de las lesiones medulares se producen súbitamente a consecuencia de un traumatismo y, aproximadamente en la mitad de los casos, su origen se debe a un accidente de tráfico.

Por orden de frecuencia le siguen los accidentes laborales y los deportivos. Cerca de un 25% de los casos están originados por enfermedades infecciosas, tumorales o vasculares.

Los traumatismos craneo-encefálicos

Sección vertical del cráneo

Los traumatismos cráneo-encefálicos, ya sean consecuencia de accidentes de tráfico, laborales o deportivos, y de agresiones u otras causas, constituyen uno de los problemas de la salud pública más graves en los países desarrollados y son una de las causas más comunes de lesión cerebral en los jóvenes. La incidencia es de 300 a 400 nuevos casos por cada 100.000 habitantes y año, aunque, afortunadamente, las secuelas más graves e invalidantes se reducen al 1% de estos casos.

Este tipo de lesión puede ocasionar deficiencias físicas (hemiplejía, hemiparesia...), cognitivas (alteraciones del lenguaje, de la atención, de la memoria...) y psico-sociales, incluyendo trastornos del comportamiento y emocionales que repercuten tanto en el mismo afectado como en su familia.

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