Aprender a Vivir con una Lesión Medular

Muchacha jugando con una cometa

Padecer una Lesión Medular o cualquier otra Gran Discapacidad física comporta una importante alteración en la vida de la persona. A partir del momento en que el enfermo ingresa en un hospital y le diagnostican la Lesión Medular, todos los profesionales le prestan la asistencia médico-quirúrgica y psicológica más adecuada para evitar la aparición de complicaciones e iniciar con prontitud la rehabilitación especializada.

Cuando el o la paciente y su familia toman conciencia de la discapacidad y se enfrentan de manera inesperada con una realidad no deseada, los profesionales se esfuerzan en proporcionar la orientación, apoyo psicológico y el apoyo emocional tan necesarios en estos momentos especialmente difíciles, ayudándoles a afrontar los cambios que conlleva esta nueva situación física.

Acostumbrándose a deambular en silla de ruedas y, si es posible, volver a aprender a andar con "aparatos" y bastones o en pasarelas, requiere mucho esfuerzo y perseverancia. Actividades cotidianas como comer, vestirse o lavarse resultan, al principio, tareas difíciles y costosas de realizar. Afrontar las consecuencias humanas, afectivas y sociales que comporta la pérdida de la normalidad física no es algo que se consiga en un día. Por eso, es fundamental establecer relaciones de confianza entre la persona afectada y los médicos especialistas. El diálogo constante entre el paciente y el equipo rehabilitador es tan importante como el tratamiento farmacológico o los ejercicios físicos. También el intercambio de vivencias con otros afectados más veteranos es por lo general muy positivo, ya que ello ayuda al paciente a enfrentarse con la discapacidad y sirve para adquirir las habilidades necesarias para ser más autónomo y tomar las decisiones que la nueva situación exige.

Durante el largo periodo de hospitalización en centros especializados, el o la paciente, con la colaboración del equipo rehabilitador, obtendrá la experiencia y la confianza suficientes para poder desenvolverse con la mayor autonomía posible en las actividades de la vida diaria y en su entorno cotidiano. También en algunos centros se inicia en el deporte adaptado (baloncesto, natación, tiro con arco, tenis, atletismo ...). Algunos de los centros realizan salidas en grupo y en programas de animación sociocultural y se les facilita la posibilidad de reconvertir su carnet de conducir.

Antes del alta hospitalaria, preparan el regreso del paciente y su familia a la casa informándole sobre los diferentes aspectos, tales como el mantenimiento de la salud, ayudas técnicas, remodelación de la vivienda, movilidad urbana, expresión sexual, prestaciones sociales, reinserción profesional, etc.

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